domingo, 25 de junio de 2017
domingo, 4 de diciembre de 2016
Earl T. Smith sobre Fidel Castro
Earl T. Smith. Empresario, político y diplomático estadounidense. Alcanzó el grado de Teniente Coronel del Ejército de los Estados Unidos.
En junio de 1957, el presidente Dwight Eisenhower nombró a Smith como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Cuba. Desde su cargo apoyó abiertamente el régimen de Fulgencio Batista por lo cual recibió fuertes críticas en Cuba y en Estados Unidos. Tras el triunfo de la Revolución Cubana, Smith dimitió el 10 de enero de 1959 y fue sustituido por Phillip W. Bonsal.
A su regreso a Estados Unidos se instaló en Florida y se convirtió en director del Banco de Palm Beach. Se vinculó con grupos contrarrevolucionarios cubanos y fue electo alcalde de Palm Beach entre 1971 - 1977.
viernes, 2 de diciembre de 2016
martes, 29 de noviembre de 2016
lunes, 28 de noviembre de 2016
viernes, 25 de noviembre de 2016
jueves, 24 de noviembre de 2016
El diario que narra el horror
Existen registros de innumerables casos de violaciones cometidas por tropas del Ejército Rojo en la capital alemana, aun cuando de esto no se habló en los años siguientes al final de la guerra, y particularmente es tabú en Rusia hasta la fecha.
Los medios rusos suelen calificar las violaciones masivas como mitos de Occidente, aunque muchos de los datos hallados han sido extraídos del diario de un soldado soviético.
Vladímir Natánovich Gélfand era un teniente judío, proveniente de la región central de Ucrania. Es conocido como el autor de los diarios publicados de 1941-1946. El libro con las notas del diario del oficial del Ejército Rojo "Deutschland-Tagebuch 1945—1946" "Wladímir Gelfand" fue primero, publicado en Alemania
En febrero de 1945, Gelfand estaba destacado cerca de la represa del río Oder, donde el ejército se preparaba para el golpe final sobre Berlín. Ahí cuenta cómo sus camaradas rodeaban y aniquilaban batallones de mujeres alemanas combatientes.
"Las gatas alemanas que capturábamos decían que estaban vengando a sus maridos muertos", escribe el teniente. "Debemos destruirlas sin misericordia. Nuestros soldados sugieren apuñalarlas en sus genitales, pero yo solo las ejecutaría".
Uno de los pasajes más reveladores lo escribió el 25 de abril, cuando ya habían llegado a Berlín. Gelfand cuenta que estaba dando vueltas en una bicicleta por el río Spree, cuando se topó con un grupo de alemanas que cargaban maletas y bultos.
Con su alemán precario preguntó a dónde iban y por qué habían abandonado sus hogares.
"Con horror en sus rostros me contaron lo que les había ocurrido la primera noche que arribó el Ejército Rojo a la ciudad", escribió.
"Me clavaron aquí", dijo una de las muchachas y se levantó la falda. "Toda la noche. Eran viejos y otros tenían espinillas. Todos se montaron por turnos. No menos de 20 hombres", dijo antes de estallar en lágrimas.
El teniente cuenta que la muchacha de repente se le tiró encima y le dijo: "Tú puedes acostarte conmigo. Haz lo que quieras conmigo, ¡pero solo tú!".





